Espero que esta foto responda la pregunta de si las espadas antiugas aún pueden ser sometidas a esfuerzos.
http://www.fico2k.com.ar/ccespadas/essaa.jpg
Si sometiéramos a una buena parte de las antigüedades a este tipo de manejo irresponsable sabríamos mucho más sobre el trabajo de los antiguos y tal vez los valoraríamos por lo que ellos mismos consideraban valorable.
Ahora bien, sobre lo que eran capaces los espaderos antiguos comparados a los modernos imagino que vuestras mercedes admitirán algunas generalizaciones.
1- El problema de evaluar la calidad del diseño de las piezas antiguas.
El problema es que la variación entre piezas es muy grande. Imaginemos que durante cincuenta años en una zona de Italia se puso muy de moda una escuela de esgrima documentada en un tratado o varios. Ahora bien, imaginemos la posibilidad (pero no seguridad) de que los espadas de esa zona sean todas muy parecidas porque todas se usaban similarmente y los esgrimistas se habían puesto de acuerdo en cuanto a la morfología (aún menos seguro). Pero supongamos que fue así. Supongamos que en esa región se hicieron un par de cientos de espadas todas igualitas.
¿Cuántas sobrevivieron hasta nuestros días? ¿Todas en un solo lugar? Es razonable suponer que sobrevivieron tres o cuatro y desperdigadas por ahí de manera que es imposible rastrear su origen.
Pero supongamos que las reconocemos y las estudiamos. Una será de buena calidad, otra mala, otra tal vez era para un petiso, otra para un gordo. Y al carajo la investigación arqueológica.
Entonces viene un investigador serio que estudió unas cuantas docenitas y te dice “Hombre, que cada cual es hija de su madre y de su padre”. Lo cual no es ni más ni menos que lo que uno espera escuchar.
Lo que se me ocurre a mí es que por cada diestro con una formación más o menos completa habría una buena cantidad de tipos con espada al cinto que ante la eventualidad de una pelea tenían seis o siete tretas en la manga y ya. Hoy en día aquellos que dirimen sus altercados con cuchillo no tienen muchas más técnicas. Usan esta, no sirve, usan otra, les hacen alguna, no caen, recurren a aquella y listo, pelea terminada. Todas sus peleas son variaciones de esos componenetes.
Si la situaciòn antiguamente era la misma cada esgrimista usaba la espada que mejor se adaptara a su propia manera de pelear. No la que mejor se adaptara a la esgrima como la aprendemos hoy en día que es una cosa así: “Hoy aprendemos las técnicas 123, mañana las 456, pasado 789”. En este último caso el arma ideal será mucho más uniforme.
Pero no solo creo que el arma que cada cual elegía tenía que ver con su propia personal esgrima sino que sospecho que había una buena cantidad de adapación a la espada que te caía en suerte o que simplemente te gustaba. Una cosa como : “Pero qué bueno este estoque recio para batir hojas contrarias. Envuèlvalo que me lo llevo”
Para colmo hay otro factor más. Ustedes dicen que los herreros de antes contrastarían sus opiniones con los esgrimistas. Dan por sentado que los esgrimistas antiguos no decían una cantidad similar de sandeces a las que dicen los actuales (tengo en mente la familia nihontera) nada más que porque ellos sí se batían. Para mi no es garantía suficiente. Tampoco tengo demasiada fe en humildad e imparcialidad de los espaderos antiguos. Creo que deberían hacer las espadas que les parecían a ellos que eran las más adecuadas y me cago en el resto del mundo. Algunos la pegarían màs que otros. El que tenía ideas menos locas se hacía famoso por su calidad y al que no se lo comìan los piojos. O tal vez ocurriese que Tomás de Ayala o Lope Aguado no fueran tan grandes espaderos pero tuviesen mucha labia o buenos clientes o regalasen espadas a las personas correctas.
Conclusión: Es muy evaluar la calidad del diseño de las espadas antiguas. En la mayoría de los casos parece evidente que el armero tenía muy en claro lo que qeuría lograr. Pero la variación de diseños es tan grande que no hay manera fiable de descubrir una espada de funcionamiento óptimo en su propio contexto histórico.
Mi solución: Definir las necesidades del esgrimista moderno y rediseñar la espada conociendo las soluciones antiguas. En el mejor de los casos se encontrará un diseño antiguo que se adapta perfectamente a las necesidades del homenajeado. Si es necesario “inventar” un diseño sospechar del cliente (ej. Ninja pidiendo ninjato).
Pero siempre se trabaja con las necesidades del cliente a priori.
Un ejemplo mas complejo. Si el cliente quiere una espada porque su interés es la esgrima puramente histórica dede el punto del recreacionismo entonces le podemos hacer una copia de una espada de firma famosa. Pero no tendremos garantías de que sea un diseño óptimo, solo de la popularidad y presgtigio de tal diseño en el contexto histórico que nos interesa.
Apéndice: Una palabra para los diseños modernos de espada: Yo no sé si los antiguos ideaban las mejores espadas posibles. Pero sí estoy seguro que, incluso cuando las dotes técnicas del artesano fuesen bastante limitadas, los tipos tenían una mano segura. He visto muchas espadas hechas por gente contemporánea y muchas veces no saben a qué van. Copian esto, rediseñan esto otro, agregan aquello. Pero no tienen una idea clara de adónde van. Un pedazo de planchuela afilado y mal templado puede ser una buena espada (para mi ojo) si el que la hizo tiene bien en claro que pretendìa de ella y lo logra. La ùnica “espada” que todavía usamos es el machete, es muy eficiente, tècnicamente no es màs que una planchuela afilada y sin embargo tiene cierta complejidad su diseño.
2- El problema de la performance
Zanjado el problema de encontrar el diseño queda averiguar si es posible que los espaderos modernos podamos o no reproducirlo. Sea porque somos idiotas y no sabemos usar un calibre Vernier, sea porque los materiales modernos no puedan reproducir la performance de un material antiguo.
Hasta donde se los materiales modernos superan a los antiguos en casi todas sus propiedades mecánicas. Además usar un calibre Vernier es bien fácil y como todo lo que puede medirse puede copiarse el tema podría resolverse por un “Obvio que sí”
Pero no es tan sencillo tampoco esto.
Los materiales modernos no son “los mismos pero mejores”. Son otros. No hay un acero moderno que diga en sus especificaciones “este acero remplaza al de Mondragón” o “supera en tenacidad al wootz en 25%”. Hay que saber elegir y se da la paradoja que , aunque el material antiguo sea mediocre en todo, el material moderno para alcanzar la excelencia en unos aspectos sacrifica enteramente otros.
Ejemplifico:
El más fácil de apreciar en los aceros es la ductilidad. Una hoja antigua puede fácilmente remacharse en la espiga para fija el pomo. Pero una hoja de 5160 o de 9260, que es en potencia mucho màs elástica y resistente a una dureza mayor, no se deformará tan fácil y es posible que incluso se raje a lo largo cuando intentemos asegurarla de esa manera.
Incluso los aceros sencillos al carbono como la serie 10XX son menos dúctiles que los aceros antiguos.
Entonces, al agregar materiales nuevos al diseño antiguo, uno debe tener en cuenta de qué manera las propiedades de estos materiales afectan el funcionamiento del arma terminada. Esto ocurre aunque agreguemos un solo elemento al conjunto. Imagínense cuando agregamos muchos.
Conclusión: Aunque requeire de algún estudio, un espadero que tenga una buena idea de cómo esos materiales nuevos se comportan comparados a los antiguos puede perfectamente obtener una combinación de materiales que supere en una o más cualidades a la pieza original.
En cualquier caso no se trata de un problema técnico superior a los que se enfrentan los ingenieros de hoy en dìa. Esa es la razón por la que los metalurgicos que creen saber de su oficio miran con cierto aire despectivo a las desventuras que los artesanos padecen.
Mi solución: A menos que te quieras poner una fundicion de acero en tu jardín hacete a la idea de que vas a tener que usar métodos de trabajo modernos para trabajar tus materiales modernos. Las soluciones antiguas como forja extensiva, temple diferencial o imperfecto y canales no siempre te van a servir o van a mantener su antigua relación costo/beneficio. Comprate una lijadora de banda.
3- El problema de la estupidez humana.
Al final el más grande de los impedimentos. Un somero catálogo ahora que estamos cansados de tanta parrafada:
a- Pocas ganas y menos oportunidades de medir piezas originales
b- Coleccionistas melindrosos, avaros o celosos.
c- Pocas ganas de estudiar las complejas propiedades del acero y sus transformaciones
d- Razones poco claras de por qué y para qué queremos una espada
e- Limitada cantidad de información en la industria sobre las propiedades de los materiales (una investigación màs o menos seria de qué cosa es el acero antiguo y con qué cosa lo remplazás te lleva fácilmente a laboratiorios de la industria aeroespacial o de la nuclear).
f- Esgrimistas preocupados por tener una herramienta óptima cuando su propia esgrima es aún vacilante. Básicamente esperan demasiado del arma, que la espada “se adapte a ellos”.
4- Mitos y no tanto
a- El damasco: No hay ninguna prueba de que ninguna combinación de aceros soldados no pueda ser superada por un acero homogéneo. En mi experiencia personal y concordante con experimentos hechos por Miguel Gugliotta y Eduardo Fontenla una pieza de acero laminado es màs rígida que la mism pieza del mismo acero homogéneo.
No más tenáz, ni más dura, ni nada más que eso: rígida. Quiere decir que ante un mismo esfuerzo la pieza de acero laminado se flexiona menos. Nada más
Considerando que todos los aceros independientemente de su trat térmico tienen la misma rigidez (suena loco pero es así) podemos concluir con que una pieza de acero laminado es mas rígida que una pieza de acero homogéneo.
Recuérdese que eso es el resultado de un experimento casero, falta un estudio serio. Hay un montón de cntaminaciones químicas que pudieron generar eseee resultado.
Eso no implica superior tenacidad. Yo hice hojas con alma de hierro y las sometí a pruebas y no obtuve evidencia concluyente de que fueran más tenaces. Lo patrones de rotura varían pero no se puede decir que “si tiene un nucleo blando no se parte”
El esfuerzo que eventualemnte parte una hoja cae sobre sus caras externas, no sobre su nucleo. La rotura comienza en la zona de tracción y en el caso de una pieza laminada sigue la soldadura un poco pero si el núcleo “evita” la rotura no evita la rajadura de la capa exterior.
b- las espadas japonesas se doblan fácil. Como dije antes el esfuerzo lateral se concentra en las zonas màs alejadas del eje de la pieza. O sea en la zona del shinogi, donde no hay temple. Por lo tanto las propiedades mecanicas laterales de una epada japonesa son las de su zona NO templada, no las del hamon.
El hamon no tiende a romperse por esfuerzo lateral porque es tan flexible como una planchuela del mismo espesor que la zona màs alta del hamon.
Veamos: La capacidad de una planchuela de admitir una flexión elàstica es inversamente proporcional a su espesor. Cuando mas fina es, mas se doblara sin llegar a su punto de rotura. Es por eso que una hoja de afeitar tiene 60Rc y puede doblarse 90 grados sin romperse. Una planchuela de 3 mm (el espesor de la zona tempada) puede doblarse sin romperse ni deformarse plásticamente mucho màs que el lomo, que quedará doblado. Lamentablemente la fuerza del filo por vovler a su posición es siempre menor a la del lomo por quedarse como está. Ergo una katana se dobla fácil y se queda doblada.
Yo he doblado y enderezado algunos nihonto (sí, coleccionistas, cuídense) y son sorprendemente rìgidos. No flexibles, solo rígidos. Eso me da la pauta de que los experimentos de Guglitta y Fontenla son acertados.
En la limitada cantidad de piezas que pude someter a esos tratos descubri que las que podìan calificarse de “koto” son màs rìgidas que las más modernas. Lo cual también se corresponde con observaciones de coleccionistas y restauradores del resto del mundo. Igual puedo equivocarme en màs de un punto del análisis.