PUBLICACION DEL PERIODICO EL MUNDO; MUY INTERESANTE
Publicado: Vie Mar 17, 2006 1:17 pm
EL CAPITAN ALATRISTE
Un espadachín en la Corte madrileña del siglo XVI Hace 400 años, la ciudad de Madrid era muy diferente a la de ahora. Los lances entre espadachines estaban a la orden del día, y en la oscuridad de la noche se sucedían peleas contínuamente. Ese es el ambiente que Pérez-Reverte recrea en sus novelas dedicadas al capitán Alatriste, un espadachín que malvivía en la capital de España durante el Siglo de Oro. Una época en la que coincidieron muchos personajes relevantes de nuestra historia: Góngora, Lope de Vega, Calderón... Mª LOURDES SANZ Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado como soldado de los tercios viejos de Flandes. Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre”. Así arranca El capitán Alatriste, la primera de las cuatro novelas que, por el momento, componen la serie que el escritor Arturo Pérez-Reverte ha dedicado a narrar las andanzas de un espadachín pendenciero pero noble que malvivía a caballo entre el siglo XVI y XVII.
Hace 400 años, la capital de España se regía por sus propias leyes, bastante diferentes de las del siglo XXI. El Madrid del siglo XVI era una ciudad fascinante y llena de peligros. Los duelos entre espadachines estaban a la orden del día. Al caer la noche, la oscuridad se convertía en el mejor caldo de cultivo de los conflictos; los lances, en terminología de la época.
Todo ello está reflejado en las andanzas del capitán Alatriste. Acompañado por su inseparable Iñigo de Balboa y Aguirre, Diego Alatriste pasa sus días esquivando la cárcel y peleándose con diversos malhechores, bien a causa de discusiones propias, bien a cambio de una bolsa repleta de maravedís.
Había pocas personas en la capital del reino que no conocieran al famoso capitán. Más concretamente, que no le temieran. Su maestría con un florete en la mano era legendaria, por lo que sus enemigos se cuidaban mucho de enfrentarse con su persona. Todos, excepto Gualterio Malatesta, principal rival de Alatriste desde 1623, cuando ambos tuvieron una serie de desavenencias acerca de un asalto que llevaron a cabo.
Malatesta, Iñigo de Balboa, Luis de Alquézar o su hija Angélica (con la que Iñigo mantiene una relación de amor odio) son algunos de los personajes que se pasean por la serie de Pérez-Reverte. Pero no son los únicos. Mezcla de ficción pero con base real, en los libros dedicados al espadachín castellano también tienen su hueco personajes ilustres de nuestro Siglo de Oro -Quevedo, Calderón de la Barca, Velázquez, Góngora, Lope de Vega, que han cruzado sus caminos y compartido aventuras en algún momento con el capitán Alatriste.
Personajes ilustres de los siglos XVI y XVII Se trata de uno de los autores más precoces y prolíficos de nuestras letras. Escribió su primera comedia a los 13 años, y se calcula que a lo largo de sus 73 años de vida compuso miles de piezas, aunque únicamente se conservan unas 500. Sus obras están escritas en un estilo sencillo, llano, natural, características que le granjearon rápidamente la admiración del público de los siglos XVI y XVII. Ha pasado a la posteridad por renovar profundamente el teatro, un género en el que mezcló con maestría elementos cultos y populares, irónicos y serios, logrando una gran aceptación.
El escritor madrileño era uno de los íntimos amigos de Diego Alatriste. A través de sus numerosos escritos, en los que sacaba a relucir su ironía mordaz, don Francisco retrataba los ambientes que caracterizaron la España del Siglo de Oro. Enemigo de Góngora hasta la médula, el camino de Quevedo se cruzó en más de una ocasión con el del espadachín castellano. Acabó sus días prisionero en el Convento de San Marcos de León. Cuando salió de allí, su salud estaba muy debilitada, hasta el punto de que murió a los pocos años (en 1645) en Villanueva de los Infantes.
Nació el año que comenzaba el siglo XVII. Hijo del secretario del Consejo de Hacienda, se trasladó definitivamente a Madrid cuando esta ciudad se convirtió en capital del reino, en 1607. Entre 1623 y 1625, Pedro Calderón de la Barca estuvo en Flandes, donde quizá coincidiera con Diego Alatriste. En 1651 se ordenó sacerdote, y dos años después se instaló en Toledo. La gran mayoría de su obra literaria fueron autos sacramentales, como La segunda esposa o La cena de Baltasar. Aún así, su fama le viene, básicamente, por sus obras La vida es sueño y La dama duende.
El cordobés está considerado uno de los genios de la literatura española. Famoso, además, por las peleas literarias que mantenía desde 1603 con Quevedo. Los versos que Góngora dedicaba a Quevedo aparecen reproducidos en varias ocasiones en la obra del capitán Alatriste. Gran parte de su vida estuvo sumida en la penuria económica, que se vio aumentada por un ataque de apoplejía que sufrió en 1626, y que le impedía acordarse de lo más inmediato que le acontecía. Murió el domingo de Pentecostés del año 1627, en su ciudad natal, Córdoba.
Un espadachín en la Corte madrileña del siglo XVI Hace 400 años, la ciudad de Madrid era muy diferente a la de ahora. Los lances entre espadachines estaban a la orden del día, y en la oscuridad de la noche se sucedían peleas contínuamente. Ese es el ambiente que Pérez-Reverte recrea en sus novelas dedicadas al capitán Alatriste, un espadachín que malvivía en la capital de España durante el Siglo de Oro. Una época en la que coincidieron muchos personajes relevantes de nuestra historia: Góngora, Lope de Vega, Calderón... Mª LOURDES SANZ Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado como soldado de los tercios viejos de Flandes. Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre”. Así arranca El capitán Alatriste, la primera de las cuatro novelas que, por el momento, componen la serie que el escritor Arturo Pérez-Reverte ha dedicado a narrar las andanzas de un espadachín pendenciero pero noble que malvivía a caballo entre el siglo XVI y XVII.
Hace 400 años, la capital de España se regía por sus propias leyes, bastante diferentes de las del siglo XXI. El Madrid del siglo XVI era una ciudad fascinante y llena de peligros. Los duelos entre espadachines estaban a la orden del día. Al caer la noche, la oscuridad se convertía en el mejor caldo de cultivo de los conflictos; los lances, en terminología de la época.
Todo ello está reflejado en las andanzas del capitán Alatriste. Acompañado por su inseparable Iñigo de Balboa y Aguirre, Diego Alatriste pasa sus días esquivando la cárcel y peleándose con diversos malhechores, bien a causa de discusiones propias, bien a cambio de una bolsa repleta de maravedís.
Había pocas personas en la capital del reino que no conocieran al famoso capitán. Más concretamente, que no le temieran. Su maestría con un florete en la mano era legendaria, por lo que sus enemigos se cuidaban mucho de enfrentarse con su persona. Todos, excepto Gualterio Malatesta, principal rival de Alatriste desde 1623, cuando ambos tuvieron una serie de desavenencias acerca de un asalto que llevaron a cabo.
Malatesta, Iñigo de Balboa, Luis de Alquézar o su hija Angélica (con la que Iñigo mantiene una relación de amor odio) son algunos de los personajes que se pasean por la serie de Pérez-Reverte. Pero no son los únicos. Mezcla de ficción pero con base real, en los libros dedicados al espadachín castellano también tienen su hueco personajes ilustres de nuestro Siglo de Oro -Quevedo, Calderón de la Barca, Velázquez, Góngora, Lope de Vega, que han cruzado sus caminos y compartido aventuras en algún momento con el capitán Alatriste.
Personajes ilustres de los siglos XVI y XVII Se trata de uno de los autores más precoces y prolíficos de nuestras letras. Escribió su primera comedia a los 13 años, y se calcula que a lo largo de sus 73 años de vida compuso miles de piezas, aunque únicamente se conservan unas 500. Sus obras están escritas en un estilo sencillo, llano, natural, características que le granjearon rápidamente la admiración del público de los siglos XVI y XVII. Ha pasado a la posteridad por renovar profundamente el teatro, un género en el que mezcló con maestría elementos cultos y populares, irónicos y serios, logrando una gran aceptación.
El escritor madrileño era uno de los íntimos amigos de Diego Alatriste. A través de sus numerosos escritos, en los que sacaba a relucir su ironía mordaz, don Francisco retrataba los ambientes que caracterizaron la España del Siglo de Oro. Enemigo de Góngora hasta la médula, el camino de Quevedo se cruzó en más de una ocasión con el del espadachín castellano. Acabó sus días prisionero en el Convento de San Marcos de León. Cuando salió de allí, su salud estaba muy debilitada, hasta el punto de que murió a los pocos años (en 1645) en Villanueva de los Infantes.
Nació el año que comenzaba el siglo XVII. Hijo del secretario del Consejo de Hacienda, se trasladó definitivamente a Madrid cuando esta ciudad se convirtió en capital del reino, en 1607. Entre 1623 y 1625, Pedro Calderón de la Barca estuvo en Flandes, donde quizá coincidiera con Diego Alatriste. En 1651 se ordenó sacerdote, y dos años después se instaló en Toledo. La gran mayoría de su obra literaria fueron autos sacramentales, como La segunda esposa o La cena de Baltasar. Aún así, su fama le viene, básicamente, por sus obras La vida es sueño y La dama duende.
El cordobés está considerado uno de los genios de la literatura española. Famoso, además, por las peleas literarias que mantenía desde 1603 con Quevedo. Los versos que Góngora dedicaba a Quevedo aparecen reproducidos en varias ocasiones en la obra del capitán Alatriste. Gran parte de su vida estuvo sumida en la penuria económica, que se vio aumentada por un ataque de apoplejía que sufrió en 1626, y que le impedía acordarse de lo más inmediato que le acontecía. Murió el domingo de Pentecostés del año 1627, en su ciudad natal, Córdoba.