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Articulo sobre la Destreza en la revista de Historia Despertaferro Historia Moderna

Imagen de Alberto Bomprezzi

 

En el mes de Diciembre en la revista de historia Despertaferro Historia Moderna sale un articulo mío sobre la Verdadera Destreza. El artículo se centra en la primera etapa y en su relación con la vulgar que tanta controversia genera incluso hoy en día, ya que no son pocos los que creen que la Esgrima común era un sistema más práctico y sencillo y la Verdadera más complejo y teórico. 
En realidad yo mismo caí en ese error en mis comienzos cuando no entendía lo que decían los tratados de Destreza Verdadera y pensaba, influido por el planteamiento de Reverte en el capitán Alatriste, que la Destreza era esgrima de noble de salón y la Común de soldado; y a mí me gustaba el soldado claro.
Así que Marc Gener y yo, aunque el error era más mío que suyo, escribimos un articulo defendiendo la idea de que la esgrima vulgar era una escuela, con un sistema basado en las treinta y tretas, y hubo gente - mucha - que nos creyó. Era lógico ya que estábamos en la línea de pensamiento imperante en la sociedad actual y que Alatriste plantea, el soldado plebeyo es más duro en la pelea que el noble refinado y pomposo.
 
Ahora bien si uno lee un poco ve que Carranza y Pacheco eran soldados, así que de pomposos nobles estornudando tabaco tenían poco, y a ambos se les describe como hombres de vastísima cultura y gran habilidad en el manejo de las armas. Eran tiempos distintos y no se pueden aplicar a su estudio los valores del mundo moderno.
 
De Pacheco de Narváez, que por ser el que desarrolló el método me interesa más que Carranza, todo el mundo hablaba maravillas en su tiempo - y después también - le escriberon sonetos, décimas y convenció a todos. Más tarde llegó a Maestro Mayor y su método se impuso en España y Ámerica durante ciento cincuenta años; sin embargo resulta que ahora como nosotros no entendemos lo que dice - y eso es culpa nuestra - asumimos que su método era poco práctico y complicado y que la Esgrima común era en realidad más sencilla y efectiva.
 
Algo no encajaba. O los diestros españoles de la época eran todos unos ingenuos que se dejaron convencer por un charlatán, algo difícil con la espada en la mano, o el problema era más bien nuestra ignorancia e incapacidad para entender el método, que empecé a pensar que era lo más probable.
 
Ahí empezó todo. Poco a poco fui entendiendo el método y su aplicación, cometiendo errores y corrigiéndolos y ahora sé que ni la Destreza es tan complicada ni la Esgrima vulgar es esgrima de soldado. Más bien es al revés. Y de eso y alguna cosa más hablo en el artículo.
 
Tuve que recortar por cuestiones de espacio el análisis de la anécdota, falsa, con Quevedo, pero volveré sobre ella con cierto detalle. Quevedo fue grande, enorme, en lo suyo que son las letras; pero no con la espada. No que se sepa vamos y desde luego con ella en la mano a Pacheco no le alcanzó la suela del zapato. Ya lo contaré porque no se merece D. Luis arrastrar una mancha así por algo que en realidad no ocurrió.