En 1582 Don Jerónimo de Carranza, un cultivado noble andaluz, devoto Cristiano y hábil esgrimista, publica en su libro "De la Philosophia de las Armas..." un nuevo sistema para el combate con espadas desarrollado por él mismo. Este sistema, absolutamente novedoso, práctico y eficaz (como luego demostrarían multitud de maestros) utilizaba la geometría y las matemáticas como vehículo para explicar los conceptos propios de la esgrima con una exactitud y precisión impresionantes, y se autoproclamaba, en virtud de de su naturaleza racional, universal y absoluto. A partir de entonces, lentamente al principio pero cada vez más rápido después, este sistema que él denominó La Destreza Verdadera, fue ganando adeptos y extendiéndose ampliamente, sobre todo gracias a la actividad de uno de sus discípulos, Don Luis Pacheco de Narváez. Tal fue su repercusión que en el extranjero incluso llegó identificarse a la Escuela española de esgrima con la Destreza, exclusivamente.
Claro que, entonces, si Carranza había desarrollado su nuevo sistema a mediados del siglo XVI la pregunta lógica es ¿qué esgrima se practicaba en España antes de la aparición de la Destreza Verdadera? La respuesta hay que buscarla, entre otros lugares, en los textos de aquellos que escribieron sobre Destreza Verdadera, que suelen, con intencionado desprecio, hablar de ella como Esgrima o Destreza Vulgar o Común. Ese es el nombre que usaban Carranza, Pacheco y sus seguidores para definir tanto la esgrima que se practicaba antes de aparecer la Destreza Verdadera como la que practicaban aquellos contemporáneos suyos que no seguían los principios de su escuela.
Esta denominada Esgrima Vulgar o Común encuentra sus primeros referentes escritos en manuales que datan de finales del s. XV. Así, se hace mención de Jaime Pons, que fue un maestro de origen mallorquín que vivió y publicó su tratado en Perpiñán, entonces bajo la soberanía de la Corona de Aragón, en el año 1474. En el mismo año, en Sevilla, aparece el tratado del Maestro Pedro de la Torre. Posteriormente también en Sevilla vería la luz el tratado de otro maestro, Francisco Román, en el año 1532. A estos tratados hacen referencia autores de Destreza Verdadera identificándolos con la Escuela de Esgrima Común.
La siguiente pregunta lógica, entonces, es ¿cómo era la Esgrima Vulgar?
Aunque los tres tratados mencionados están perdidos, los tratados de Destreza Verdadera describen con detalle las técnicas (denominadas tretas) de la Esgrima Común, y hacen constante referencia a ellas como al adversario a batir. La AEEA se ha centrado en estudiar estas tretas con el fin de reconstruir en la medida de lo posible la Esgrima Común tal y como se practicaba en España a finales del XVI y en el XVII. Las conclusiones que se han ido obteniendo nos conducen a inferir que la Esgrima Común española era, en sus principios fundamentales, la misma que la practicada en toda Europa y en su ejecución muy parecida a la escuela italiana de la misma época. Presenta, lógicamente, características propias, así como diferencias formales y de planteamiento, sobre todo táctico, además de un cierto número de tretas que no hemos visto, hasta el momento, en manuales de la escuela italiana contemporánea. Pero en lo esencial, como se ha dicho, se ajusta a los mismos fundamentos y principios. ¿Se trata, entonces, de una derivación de la escuela italiana? No. La incuestionable existencia de una tradición formal de esgrima española propia que alcanza hasta el s. XV parece indicar más bien que ambas escuelas comparten una génesis común y que a lo largo del tiempo se influencian mutuamente.
Tras la emergencia de la Destreza Verdadera la Esgrima Común no desapareció sino que convivió durante un siglo y medio con su antagonista, adaptándose a las circunstancias que imponían no solo esta convivencia con otra escuela en un mismo espacio físico y social sino también la necesaria evolución de la esgrima dictada por los cambios históricos y que condujeron a la adaptación de las tretas primigenias, dando origen a otras nuevas, más acordes con las circunstancias impuestas, por ejemplo, por los cambios en la morfología de las armas.
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Las Tretas de la Esgrima Común Española
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Para Espada Sola
1 - La Estocada de Puño
2 - Cornada
3 - Botonazo
4 - La Zambullida
5 - La Manotada
6 - La Estocada a la Mano
7 - La Enarcada
8 - La Engavilanada
9 - La Torneada
10 - Remesón y
11 - Golpe de Espada
12 - Llamar
13 - El Quiebro (Desplante)
14 - La Final
15 - La Garatusa
16 - La Ganancia y
17 - La Reganancia
18 - La tentada
19 - El Arrebatar y Tajo
20 - El Codazo
21 - El Brazal
22 - El Canillazo
23 - La Treta Doble
24 - Tajo Horizontal
25 - Revés Horizontal
26 - Tajo Ascendente
27 - Revés Ascendente
28 - La Escampavita
29 - La Irremediable
30 - La Defendida
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Para Armas Dobles
Tretas de Espada y Daga
1 - La Encadenada
2 - Empanada o Cobertera
3 - Espinillazo
4 - Manotear
5 - Encomendada
Tretas de Espada y Capa
1 - Encapar al Enemigo
2 - Arrojar la Capa sobre la Espada
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Así, como elemento característico, la puesta en práctica de los principios de la Esgrima Común para espada sola se articula alrededor de las llamadas 30 tretas. Éstas eran técnicas generales de las que salían otras más particulares y se ejecutaban respetando unos principios básicos.
Resumiendo, se puede decir que:
a) En España hubo dos escuelas de esgrima:
- La Esgrima primigenia, después llamada Esgrima o Destreza Común o vulgar, que entronca con la escuela italiana y europea.
- La Destreza o Verdadera Destreza, a partir de mediados del Siglo XVI.
b) La Esgrima Común coexistió con la Destreza Verdadera durante un siglo y medio en el que ambas escuelas se enfrentan tanto en el campo físico como en el intelectual, terreno este último en que la Verdadera Destreza triunfa indiscutiblemente, como demuestran el número gran número de manuales publicados sobre ésta y las escasísimas referencias a literatura sobre Esgrima Común.
c) La Esgrima Común española, a pesar de los esfuerzos de los seguidores de la Destreza por desprestigiarla en todos los ámbitos, no era un sistema de lucha callejera de las clases populares, sino una escuela completa de esgrima, con un corpus de principios y aplicaciones bien estructurado y con una tradición de siglos que se remonta a la Edad Media.
Y es esta escuela, con sus fundamentos, sus técnicas, sus planteamientos tácticos y toda la historia que le rodea, incluyendo los Maestros que la practicaron, la enseñaron y la hicieron evolucionar para que siguiera viva y útil en cada momento, la que la AEEA está dedicando sus esfuerzos a reconstruir en la medida de lo posible.
Alberto Bomprezzi.
Maestro de Armas de la A.E.E.A.